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| Foto: Especial |
Por Redacción / @PlusDepMX / Este domingo 9 de julio se cumple medio siglo de existencia
del semillero del futbol mexicano, que desde 1967 hasta la fecha continúa
formando talentos
La Tercera División Profesional está de fiesta. Este domingo
9 de julio se cumplen 50 años del debut de la categoría dentro del futbol
mexicano, que a lo largo de medio siglo ha sido parte del desarrollo de miles
de jugadores que han iniciado su carrera dentro del balompié para convertirse
en grandes figuras de talla nacional y mundial.
Fue el domingo 9 de julio de 1967 cuando se disputó la
primera jornada del torneo 1967-1968. Dentro de los 16 equipos participantes
figuraron el Electra, la Universidad de Puebla, Cuautitlán, Chalco, Naucalpan,
la Universidad de Toluca, Gutiérrez Zamora, la Universidad Veracruzana, Iguala,
Las Brisas, Querétaro, A. D. O., San Luis, San Marcos, Cuautla y Zapata, este
último el primer campeón.
El torneo contó con dos grupos, el Oriente y el Poniente,
integrado por ocho equipos de acuerdo a su ubicación geográfica. Se enfrentaron
a cuatro vueltas, por lo que luego de 28 jornadas, los dos primeros lugares de
cada zona calificaron al cuadrangular final, donde el Cuautla y Zapata por el
Oriente, y la Universidad de Toluca y Cuautitlán por el Poniente, fueron los
que lucharon por el título.
La escuadra zapatista, que tenía como sede el mítico estadio
“Agustín ‘Coruco’ Díaz” de Zacatepec, Morelos, en ese entonces con cupo para 12
mil espectadores, realizó la mejor fase final y el domingo 25 de febrero de
1968, con un empate a dos en la cancha del estadio “Los Pinos”, casa del
Cuautitlán, se coronó campeón del primer torneo de la Tercera División
Profesional, escribiendo así su nombre en la historia de la categoría.
Arturo Ayestarán, José L. Carlos Bustos, Vicente Campos,
Juan Espín, Clementino Espín, Juan Espinosa, Vicente “Cáscara” Gutiérrez, Jesús
M. Gutiérrez, Abgel Jaime Franco, Eliseo Marbán, Antonio Mariaca, Alejandro
Martínez, Arturo Méndez, Andrés Mondragón, José Luis Morales, Armando “Rabo”
Ocampo, Alfredo Zepeda, Francisco Ortega, René Pérez, Lorenzo Pichardo, Rufino
Rebollar, Víctor Rosas, Jorge Sandoval, Rodolfo Toledo, Adolfo Valadez y
Crisanto Gómez, todos dirigidos por Ernesto Huesca, integraron al Zapata
campeón.
Los campeones, reunidos
Aunque ha pasado medio siglo, el recuerdo de aquel primer
trofeo de la Tercera División Profesional sigue intacto para los integrantes
del Zapata de la temporada 1967-1968.
Establecidos todavía en su amada región cañera del estado de
Morelos, los ex jugadores y campeones de ese torneo, Víctor Rosas, René Pérez,
Arturo Méndez, Alfredo Zepeda y Vicente Campos, todos oscilando los 70 años de
edad, dieron testimonio de ese equipo Zapata, conformado en su totalidad por
jóvenes de la comarca.
“La Tercera División de 1967 fue algo extraordinario porque
fue el inicio, fui partícipe en ese momento con el equipo de Zapata. Todos
teníamos el hambre de ser jugador profesional, queríamos sobresalir, teníamos
ganas de proyectarnos”, destacó Vicente Campos.
“Una experiencia que, después del llano, estar jugando en un
equipo semi profesional, que ya nos daban la facilidad de entrenar en el
‘Coruco’ Díaz que para nosotros ya era lo máximo y para cualquier futbolista de
la zona cañera, y posteriormente salir campeones del primer torneo de la Tercera
División para nosotros es mucho orgullo”, dijo Alfredo Zepeda.
“Nos dieron la oportunidad de trascender dentro del futbol
de México, era la primera temporada y todos queríamos participar en Tercera
División, era la lucha de todos nosotros, los que teníamos aspiración de llegar
a ser futbolistas profesionales, el pertenecer a un equipo profesional”, apuntó
Arturo Márquez.
“Fue el primer campeonato, nunca se imaginaron los
directivos que al hacer la Tercera División así íbamos a subir en la primera temporada
porque era un campeonato a cuatro vueltas. Fue un orgullo muy grande, nadie se
imaginó, no daban cacahuate por nosotros y terminamos con muy buen equipo”,
resaltó René Pérez.
“Yo no jugué toda la temporada con el equipo, me fui cuando
ya estaba calificado el equipo, ya estaba en la escuela, en la Normal de
Educación Física de Puebla, me mandaron a traer porque se habían lastimado los
delanteros, no había, se jugaba contra Cuautla y Cuautitlán para calificar y
subir a Segunda División”, concluyó Víctor Rosas.
Historias que hacen de la Tercera División Profesional un
océano de anécdotas, que marcan la vida de todos los juveniles que comienzan su
sueño dentro del balompié en la fábrica de talentos del futbol mexicano por
excelencia.


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