Por Randolph Kraker / @RandolphKraker
Todo parecía indicar que el 29 de junio de 2017 podría ser
la fecha en la que el futbol mexicano, a nivel de selecciones mayores, pudiera
dar el gran paso para intentar instalarse dentro de la élite del futbol
mundial.
Desde hace aproximadamente siete años, la Selección Mexicana
ha contado con una de las mejores generaciones de futbolistas, que en su
mayoría, llevan varios años militando en equipos europeos.
Guillermo Ochoa, Héctor Moreno, Andrés Guardado, Carlos Vela
y Javier “Chicharito” Hernández, por mencionar algunos.
Sin embargo, solo han quedado para el olvido de los
aficionados certámenes como los Mundiales de Sudáfrica 2010 y Brasil 2014, la
Copa Confederaciones 2013 y las Copas América 2011, 2015 y 2016.
Esta Copa Confederaciones Rusia 2017 representaba la
oportunidad para que este grupo de futbolistas por fin diera el paso decisivo.
Enfrente tenían a un gigante en Semifinales, Alemania.
Los errores defensivos, desconcentraciones y pánico escénico
le cobraron factura rápidamente al Tri, que se fue abajo 2-0 apenas a los ocho minutos
del encuentro.
A pesar de que logró reaccionar y por algunos momentos
encerrar a los teutones, todo parecía indicar que el destino no quería que la
pelota entrara a favor de los verdes.
Por lapsos del juego, se asomaba el fantasma del 7-0 contra
Chile en la Copa América Centenario 2016. Y lo más preocupante, era ver de
nueva cuenta en la banca a Juan Carlos Osorio paralizado, sin saber cómo mover
las piezas.
Sin duda, se escapó la oportunidad de México para dar el
siguiente paso. Ahora, solo queda esperar e intentar mantener la ilusión de
aunque sea, aspirar a un quinto partido en el Mundial de Rusia el próximo año.
Gary Lineker tenía razón: “El futbol es un juego simple: 22
hombres corren detrás de un balón durante 90 minutos y al final los alemanes
echan a perder una ventaja de cuatro goles”.
Hasta aquí, los Apuntes del DT.




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